Internación en Salud Mental: mitos, abusos y el camino hacia una atención digna

Centro de internación en salud mental de Gruppo Libertad
Cuando una familia piensa en internar a un ser querido por un problema de salud mental, es natural que aparezcan temores: ¿cómo será tratado?, ¿estará seguro?, ¿lo respetarán?, ¿recibirá realmente el cuidado que necesita?
Estos temores no surgieron de la nada. En el Perú se han conocido casos graves de maltrato y vulneración de derechos en establecimientos donde se encontraban personas bajo cuidado.
En 2012, por ejemplo, ocurrió una tragedia en el centro de rehabilitación Cristo es Amor, en San Juan de Lurigancho. El Poder Judicial informó posteriormente las condenas impuestas al director del establecimiento y a dos trabajadores por hechos relacionados con la muerte de personas que se encontraban bajo su cuidado.
Años después también se documentaron situaciones preocupantes. En 2021, la Defensoría del Pueblo intervino en un establecimiento de Ucayali donde encontró a adolescentes y adultos que, según la institución, permanecían contra su voluntad y habían sufrido maltrato físico y psicológico. El establecimiento no contaba con las autorizaciones correspondientes y fue cerrado.

Entonces, ¿el miedo al maltrato durante una internación es solamente un mito? 

No.

Sería incorrecto negar que han existido situaciones de abuso y vulneración de derechos. Pero también sería injusto pensar que toda internación significa necesariamente maltrato, aislamiento o pérdida de dignidad.
La verdadera pregunta es:

¿Cómo debería ser hoy un lugar destinado al cuidado de una persona que atraviesa una situación de salud mental?

Un centro de salud mental en la actualidad debe ser, ante todo, un espacio seguro y acogedor. Debemos dejar atrás la antigua y errónea idea de los hospitales psiquiátricos fríos, cerrados o restrictivos. Hoy en día, el objetivo principal es desmitificar estos lugares y convertirlos en entornos de crecimiento, apoyo y bienestar. Para lograrlo, debe cumplir con varias características fundamentales, explicadas de forma sencilla y ordenada.
Primero, el ambiente físico debe ser cálido. Imagina un lugar con luz natural, plantas y espacios cómodos que inviten a la calma. Esto ayuda a reducir la ansiedad (esa sensación de nerviosismo o preocupación intensa) desde el momento en que la persona cruza la puerta. No debe parecer una clínica fría, sino un refugio de tranquilidad.
Segundo, debe tener un enfoque integral (que atiende todas las partes de la persona, no solo una). Esto significa que no se limita a eliminar un síntoma, sino que cuida a la persona completa: su mente, su cuerpo y sus emociones. Para ello, cuenta con un equipo multidisciplinario (un grupo de profesionales de diferentes áreas, como psicólogos, psiquiatras, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales) que trabajan unidos en un mismo plan de tratamiento personalizado.
Tercero, fomenta la participación activa del paciente. La persona que busca ayuda no es un receptor pasivo de órdenes médicas, sino el protagonista de su propio proceso de sanación. Los profesionales escuchan con atención, explican cada paso del tratamiento y toman decisiones en conjunto con el paciente, empoderándolo (dándole confianza, autonomía y herramientas prácticas) para que recupere el control de su vida.
Cuarto, promueve la prevención y la conexión comunitaria. No solo espera a que haya una crisis, sino que ofrece talleres, grupos de apoyo y educación sobre salud mental. Esto ayuda a prevenir problemas futuros y a eliminar el estigma (esa marca negativa o prejuicio injusto que la sociedad a veces pone a las condiciones de salud mental).
En resumen, un centro de salud mental actual es un puente hacia el bienestar, construido con empatía, ciencia y respeto absoluto por la dignidad humana.

Conoce Gruppo Libertad

Somos un centro de reposo en salud mental que cuenta con un espacio seguro y acogedor, lejos de la idea de hospitales fríos o restrictivos, alejado del ruido de la ciudad y rodeado de árboles y naturaleza (varias hectáreas). Este entorno funciona como un refugio de tranquilidad que ayuda a reducir la ansiedad (esa sensación de nerviosismo o preocupación intensa) desde el primer momento.
Trabajamos con un enfoque biopsicosocial y espiritual, lo que significa que cuidamos a la persona completa: su mente, cuerpo, emociones y espíritu. El trato es absolutamente humano, basado en el respeto. Cuidamos la dignidad de cada paciente, no hay hacinamientos ni encierros, las personas son libres dentro del centro, pero siempre con acompañamiento y seguimiento profesional.
El paciente es el protagonista de su propia recuperación. Para motivar este proceso, ofrecemos espacios espirituales, actividades artísticas (como pintura), deporte, paseos al aire libre y diferentes modalidades de terapia (personal, grupal y familiar).
Si estás buscando un lugar para un familiar y quieres conocer nuestras modalidades y nuestros espacios, te invitamos a conocer más sobre Gruppo Libertad.  —> Aquí
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